Cuando hablamos de armas nucleares las relacionamos con explosiones y desastres porque en efecto son las más peligrosas que existen en todo el planeta, sólo una puede destruir una ciudad entera, matar a millones de personas y dañar al medio ambiente con la radiación y con esto también deteriorar la calidad de vida de las generaciones futuras. Algunos efectos inmediatos de las explosiones nucleares son el incremento de la temperatura, el pulso térmico y electromagnético, ondas de choque y lluvias radioactivas.
Pulso electromagnético
La intensa actividad de los rayos gamma genera una corriente de alto voltaje sobre antenas, vías férreas, tuberías, entre otros, que destruye todas las instalaciones eléctricas de una amplia zona si la explosión se efectúa a gran altura. Ante el riesgo de explosión nuclear es preferible alejarse de toda línea eléctrica y férrea ya que nos podrían electrocutar..
Pulso térmico
Al expandirse la bola de fuego, el aire circundante absorbe energía en forma de rayos X y la emite en formas de una luz cegadora y un intenso calor, lo que en algún momento puede causar severas quemaduras.
Onda de choque
La rápida expansión de la bola de fuego genera una onda de choque como cualquier explosión, pero de una potencia muy superior, ya que puede aplastar o barrer edificios dañándolos muy seriamente o destruyéndolos por completo, ya que más que "empujar" por su duración lo que hace es estrujar.
Lluvias radioactivas
Una explosión llega a producir un cráter de mucha profundidad, la elevada temperatura vaporiza todo lo que se encuentra dentro de la bola fuego, luego todo se funde con los materiales radioactivos de la fusión y se eleva para luego precipitar en forma de finas cenizas. Esto ocurrirá las 24 horas siguientes a la explosión y afectará a una región más o menos amplia para una misma potencia, según la climatología.


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